Cómo enfrentarse ante un problema

Con este título, escribí un post hace más de 7 años en mi blog. Creo que no hemos mejorado mucho en todo este tiempo. En este artículo preguntaba si sabíamos gestionar correctamente los conflictos que nos surgen a lo largo de nuestra vida, ¿Cuál es la diferencia entre problema y conflicto?, ¿Qué aparece primero, el conflicto o el problema?.

La definición de problema es “Cuestión que se trata de aclarar. Hechos o circunstancias que dificultan la acción. Asunto difícil, susceptible de varias soluciones”. Según la definición, será algo externo, ajeno, que nos incide desde el exterior. Es un estímulo para buscar soluciones. Una oportunidad de aprender.

La definición de conflicto sería: “Colisión de valores, derechos, pretensiones o intereses”. El conflicto es interno, propio, surge desde el interior y puede ser una oportunidad de crecer

Los conflictos sin resolver es el caldo de cultivo de los problemas a los que nos enfrentarnos a diario, ya que no sabemos cómo actuar para resolverlos sin enredarnos nuestros sentimientos. Es aquí donde interviene el grado de inteligencia emocional de la persona.

Si nos enfrentamos al conflicto, enfocándolo directamente y prestándole la atención necesaria, nos lleva a implicarnos emocionalmente en su análisis y resolución. Para ello, puede es necesario  que nos metaposicionemos, es decir, que nos distanciemos y analizar el hecho de una manera objetiva.

Cuando aceptamos la existencia del conflicto, es porque generalmente es que ya han aparecido los problemas. Nos encontramos inmersos en ellos y es  cuando nos es más complicado identificar el origen del conflicto,  las causas originarias del mismo, viendo sólo los problemas que nos invaden y que nos bloquean para buscar posibles soluciones.

La vida es un proceso continuo de aprendizaje. Aprendemos tanto de las experiencias positivas como las negativas. Toda experiencia es información que a su vez provoca una transformación en nuestra evolución.

Decía el filósofo Aristóteles que la sabiduría sólo podía pertenecer a los más mayores, pues sólo ellos disponían de un elemento fundamental, el saber de la experiencia.

Nuestras experiencias, tanto las buenas como las no tan buenas,  nos ayudan a identificar los hechos en cuanto aparecen, y a limitar el alcance de estos para que no se conviertan en conflictos, permitiéndonos identificar el origen. Nuestro autoconocimiento y madurez emocional  nos permitirá encontrar la solución y colocarlos es la escala adecuada de importancia en nuestra vida,  evitando los problemas derivados de estos.

El acompañamiento de un profesional es una solución para cuando no somos capaces de manejar los hechos que nos acontecen en un momento determinado de nuestras vida, y los convertimos en conflictos que nos rodean y que manejan nuestro día y nos quitan el descanso de la noche. Saber manejar los problemas es un proceso de entrenamiento personal y de desarrollo que podemos hacer de forma puntual y que nos puede ayudar en buena medida al autoconocimiento de nuestras emociones y de las limitaciones que nos autoimponemos.

Con el tiempo nos hemos ido adaptando a las circunstancias de nuestra vida y hemos ido creando una estructura de saboteadores que nos van a impedir reconocer nuestras capacidades en los momentos de crisis, adormeciendo  nuestra capacidad para utilizar las herramientas de resolución que disponemos. Esto es los que nos hace sentirnos desbordados por los problemas y que los convirtamos en conflictos.

Aprender a identificar el síntoma, el origen de nuestro malestar, ¿Cuáles son las causas que lo generaron?,  identificar las posibles formas de resolverlo y ejecutar las acciones necesarias hasta su extinción.

Invertir nuestro dinero en contratar el apoyo de profesional necesario, nos asegura el buen acompañamiento en este proceso de crecimiento personal, que nos dará las herramientas que nos permita resolver los conflictos que se repiten en el tiempo o nuevos que puedan aparecer. No permitiendo que lo externo condicione nuestro bienestar interno. El autocuidado es una  buena práctica para la mejora personal, profesional y de nuestra salud.